Cholula,
el pueblo de la pirámide escondida
La clásica postal de
una gran iglesia de fachada amarilla (Santuario de la Virgen de los Remedios)
postrada en un cerro con los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl como telón de
fondo, corresponde a este hermoso pueblo en el que fue escondida la
impresionante pirámide Tlachihualtépetl, ¡de visita obligatoria!
Cuetzalan, el
pueblo del café

Tomar
un café en una terraza mientras contemplas la lluvia caer sobre los
tejados es una de las experiencias más placenteras en Cuetzalan,
pueblo que además de su encanto vespertino ofrece variadas alternativas de
aventura en las grutas, cascadas y paisajes que lo circundan.
Zacatlán,
el pueblo del reloj y las manzanas
Botellitas
de sidra y pan de queso son algunos de los regalos que debes llevar a casa
cuando visites este limpio y pintoresco pueblo en el que también abundan los
relojes, como el que se localiza en su plaza principal adornado por flores o en
la Fábrica y Museo Interactivo de los Relojes.
Atlixco, el
pueblo primaveral
A
Atlixco se le ha llamado “La Primavera de Puebla” su clima es agradable todo el
año, un pueblo perfecto para los amantes de los senderos empedrados y empinados
entre casitas de colores. Su variedad de jardines te encantará tanto como su
paisaje arquitectónico y su Villa Navideña llena de luces durante diciembre.
Chignahuapan,
el pueblo de la neblina

El
encanto de Chignahuapan
no solo es su neblina, la gigantesca figura de la Virgen de la Inmaculada
Concepción de 14 m de altura, ubicada al interior del templo del mismo nombre,
impacta al igual que el colorido kiosco de madera que data de 1871 y su
variedad de esferas artesanales que se venden durante todo el año y entre
noviembre y diciembre provocan feria y mucha fiesta.
Xicotepec,
el pueblo de los manantiales
En
este pueblo también se sirve buen café en las terrazas de su pintoresco Jardín
Central, pero este debe tomarse después de haber paseado por manantiales, como
Los Lavaderos, Los Pescaditos, El Tarro, Buena Vista, la Xochipila,
La Poza de los Caballos y La Rivera.
Tlatlauquitepec,
el pueblo de la arquitectura colonial
Visitar
este pueblo te da la sensación de haber viajado al pasado. Se conserva intacto
su bello Convento de Santa María Tlatlauquitepec
de estilo románico, construido por los franciscanos en el siglo XVI, así como
muchos otros monumentos, entre los que destaca la Iglesia de la Asunción, la
Parroquia de san Pascual y la Parroquia del Corazón de Jesús.
Huauchinango,
el pueblo de la presa

Huauchinango
presume
cascadas y ríos, pero la Presa Necaxa es uno de los principales atractivos de
este pueblo gracias a su entorno silvestre y a su oportunidad para practicar la
pesca. Vete a nadar a las pozas de las cascadas de Totolapa
y Salto Chico.
Pahuatlán,
el pueblo del papel amate
Cuando
se trata de adquirir inigualables artesanías en papel amate hay que dirigirse a
San Pablito, una comunidad pequeña pero trabajadora ubicada en este pueblito
pintoresco y afamada por su trabajo artesanal. En Pahuatlán
resulta obligatorio visitar el mercado y escuchar el zapateado del huapango.


Indudablemente Cuetzalan, pueblo mágico que encanta, clima templado y comida deliciosa.
ResponderBorrarLa sierra es indudablemente hermosa. Mis preferidos Zacatlán y Cuetzalan. En uno con su delicioso pan de queso y en el otro el café que con su aroma inunda sus calles empedradas.
ResponderBorrarAntes de salir a otro país deberíamos conocer la mayor cantidad de bellezas del nuestro pero también antes de salir a otro estado deberíamos conocer las maravillas del estado donde vivimos y Puebla tiene de sobra.
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